viernes, 7 de septiembre de 2012
Creatividad y vulnerabilidad
No es difícil herirme, pero no levanto muros para evitar las heridas. Porque descubrí hace tiempo que en la vulnerabilidad está la clave de la creatividad. Detrás de cada muro levantado para hacerse invulnerable en algún aspecto, una parte del alma se marchita, se osifica y se muere. Es preferible arriesgarse a las heridas, a los temores y a las inseguridades, pues todo eso quedará sobradamente compensado con lo nuevo que, al no cerrarse, entrará en el alma, y sobre todo, con lo nuevo que saldrá de ella. © Antón Rodicio 2012.
viernes, 6 de julio de 2012
Cañas pensantes
«El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo: un vapor, una gota de agua, bastan para matarlo. Pero, aun cuando el universo lo aplastara, el hombre sería todavía más noble que el que lo mata, porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja sobre él; el universo, en cambio, no sabe nada de esto».
Esto dice Pascal (y lo dice así: «el hombre...», en lugar de: «el ser humano...», porque en su época las mujeres aún no habían empezado a existir). Pero yo, desprovisto ya del inmenso apoyo que la razón y el "sentido común" proporcionaban a Pascal y a su tiempo, no me creo que el universo no "sepa" (de algún modo) todo eso que Pascal dice que no sabe. Y creo, por el contrario (aunque no, evidentemente, como una rígida e intocable creencia de tipo religioso, ni nada por el estilo), que el universo en su conjunto es mucho más que ese lugar inmenso, mecánico, indiferente a nosotros, carente de inteligencia, significado y finalidad en el cual la mente humana apareció por casualidad, que el paradigma aún imperante pretende que es. © Antón Rodicio 2012.
jueves, 12 de abril de 2012
De la libertad
sábado, 14 de enero de 2012
Temor y temblor
(«¡Y si se malograra, y si se malograra!», I Ching, Hexagrama 12, Línea 5.)
Desde el fondo del abismo de mi infancia desollada,
anhelando renacer de tu vientre virginal,
emprendí la subida hacia el vientre de la nada.
Pasé por el lugar donde no estará nunca la tumba del poeta,
porque ya no habrá poeta,
y escapando de la menguada catarata,
caminé en dirección al techo del mundo
por la arista del dragón descabezado.
Fatigado me detuve ante el castaño
donde habían encontrarse y ya nunca se encontrarán
Calderón y Machado.
Al llegar al cementerio evité dirigirme hacia la fragua
de Vulcano convertido en Minotauro,
y anhelante caminé hacia el lugar de las ruinas de tu infancia.
Vino luego el paraje donde un día,
veinticinco siglos atrás, te vi pasar
y el destino pudo haberse bifurcado.
Confiado inicié el ascenso a la Colina
de la Pasión, pero caí en el estanque de la muerte sin memoria,
y para siempre en el estanque quedaré
olvidado de Dios y del mundo y de la Historia.
© Antón Rodicio 2012.
Desde el fondo del abismo de mi infancia desollada,
anhelando renacer de tu vientre virginal,
emprendí la subida hacia el vientre de la nada.
Pasé por el lugar donde no estará nunca la tumba del poeta,
porque ya no habrá poeta,
y escapando de la menguada catarata,
caminé en dirección al techo del mundo
por la arista del dragón descabezado.
Fatigado me detuve ante el castaño
donde habían encontrarse y ya nunca se encontrarán
Calderón y Machado.
Al llegar al cementerio evité dirigirme hacia la fragua
de Vulcano convertido en Minotauro,
y anhelante caminé hacia el lugar de las ruinas de tu infancia.
Vino luego el paraje donde un día,
veinticinco siglos atrás, te vi pasar
y el destino pudo haberse bifurcado.
Confiado inicié el ascenso a la Colina
de la Pasión, pero caí en el estanque de la muerte sin memoria,
y para siempre en el estanque quedaré
olvidado de Dios y del mundo y de la Historia.
© Antón Rodicio 2012.
viernes, 30 de diciembre de 2011
El lugar de las curas radicales
sábado, 26 de noviembre de 2011
Del amor sublime
Wolfram von Eschenbach y Dante Alighieri son para mí los dos poetas más grandes de la literatura medieval europea. El tema del amor está en la base de “Parzival” y de “La Divina Comedia”, sus respectivas obras cumbres. Pero las diferencias entre ellos son radicales. En boca de Parzival son imaginables, y probables, palabras dirigidas Condwiramurs como las siguientes, que Dante jamás osaría decir a Beatriz:
La luz de tus ojos será para siempre mi único Dios, mi paraíso y mi guía. Todo lo que soy lo pongo en tus manos. Mi vida eres tú.
© Antón Rodicio 2011.
La luz de tus ojos será para siempre mi único Dios, mi paraíso y mi guía. Todo lo que soy lo pongo en tus manos. Mi vida eres tú.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
La tensión de los opuestos
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