domingo, 22 de febrero de 2026

El espacio interior del mundo


Geografías del abismo. Espacios de revelación. Lugares situados en el umbral entre lo visible y lo invisible. Entornos de soledad radical que permiten la introspección pura. Parajes donde el mundo exterior se vuelve tan intenso que termina por convertirse en un evento del espíritu…

Duino, Toledo, Ronda… destinos de las peregrinaciones de Rilke.

En la imagen, el Puente de San Martín, sobre el río Tajo, en Toledo, escenario de una de sus místicas experiencias de fusión entre el interior y el exterior, de las cuales nació su concepto del "Weltinnenraum": el espacio interior del mundo. © Antón Rodicio 2026

sábado, 14 de febrero de 2026

Einstein en la física del alma

Aprende que la gravedad es curvatura,
y que nunca en línea recta se va lejos
en la geometría del alma.
© Antón Rodicio 2026

domingo, 8 de febrero de 2026

Aletheia y Ariadna

Aletheia no viene después de Ariadna; viene —si es que viene— necesariamente antes. Ella es la confianza básica, la experiencia de verdad no engañosa, la certeza de que el amor puede ser limpio, la prueba de que no todo es juego de máscaras. Eso crea un suelo ontológico. Sin ese suelo, el abismo mata. Con ese suelo, el abismo transforma.

Sin Aletheia, Ariadna es destructiva. Si Ariadna llega antes que Aletheia, será pura devastación, no habrá luego apertura, habrá cinismo, habrá clausura.

Primero, verdad; luego, herida; después, búsqueda. En ese orden; el único orden fecundo. Lo otro es: herida, defensa, cierre; y ahí se queda.

Si Aletheia da una experiencia previa de sentido, cuando Ariadna rompe, no aparece el nihilismo, sino la investigación. Ariadna puede funcionar en uno si uno sabe que existe algo verdadero, aunque ahora no lo vea. Y eso viene de Aletheia. Sin eso, Ariadna es sólo pérdida.

Aletheia es el logos verdadero; Ariadna, el caos revelador. El logos permite atravesar el caos; sin logos, el caos devora. © Antón Rodicio 2026