domingo, 10 de junio de 2018

El enigma del sufrimiento

El paisaje es sagrado porque contiene los ecos y la memoria del sufrimiento de los seres que han habitado la Tierra desde que la Tierra existe. Morir no es importante, salvo por la pausa que para el valle de lágrimas supone; lo importante es el porqué del sufrimiento. Que el universo, el mundo, la totalidad de lo existente (visible e invisible) esté hecho de tal manera que el crecimiento sólo sea posible a través del sufrimiento, es deplorable y el mayor enigma al que la consciencia humana se enfrenta. Acaso el Artesano del universo sea más limitado y mas digno de compasión, Horacio, de lo que ha podido imaginar nuestra filosofía. © Antón Rodicio 2018. 

viernes, 27 de abril de 2018

De los manojos de conflictos

Voluntades de hierro
mezcladas con dudas infinitas,
imaginaciones desbordantes
trabadas por prudencias inflexibles.
Inseguridades y osadía,
temores ancestrales combinados
con ansias de libertad inextinguibles.

Contradicciones, torturas, escisiones,
fragmentos que luchan entre sí.
Opuestos enfrentados, elecciones
imposibles, decisiones
a la vez evidentes e inviables.

Desazones, angustias, amarguras…

Y de repente inesperadas soluciones
brotando incandescentes del oscuro
padecimiento interior.

Pero nunca la paz definitiva;
tan sólo la calma que precede
al inicio de una nueva tempestad.
© Antón Rodicio 2018. 

viernes, 13 de abril de 2018

Las aristas del destierro

Transitando las aristas del destierro.
Vagando desnortado por espacios de metafísica indigencia.
Contemplando desde la anímica intemperie
los pilares de un silencio preñado de huracanes.
© Antón Rodicio 2018. 

martes, 3 de abril de 2018

Incesto, poesía, Trakl

 

¿Qué es la poesía? La poesía, dijo Trakl, es una expiación imperfecta.

Caen en la poesía aquellos que llevan una carga excesiva de instintos y a la vez de sentimientos; los que han estudiado muchas cosas y no saben otro modo de utilizarlas, ni tampoco podrían hacerlo.

La poesía es un centro parcialmente resolutivo de anhelos.

Pero Trakl tuvo una técnica poética, profundamente original, que refunde impresionismo (evocación de sucesos y cosas sin duda vistos, pero asociados sin aparente conexión) y expresionismo (transformación de impulsos en símbolos, imágenes y visiones).

«Susurra la queja en el junco otoñal,
en el estanque azul
muriendo bajo árboles verdeantes
y siguiendo la sombra de la hermana
oscuro amor
de una salvaje estirpe.

Bajo sombríos pinos
dos lobos mezclaron su sangre
en pétreo abrazo».

Este poema, titulado “Pasión”, aún no expresa sentido de culpa, sino más bien extraño orgullo de la estirpe que, en la antigüedad, condujo al incesto sistemático a los faraones egipcios (…). Lo más terrible sucede en un ambiente de absoluta naturalidad. En plena Naturaleza.

[Fragmentos (no consecutivos) del artículo de Juan Eduardo Cirlot “La poesía según Trakl”, que aparece en su libro “Confidencias literarias”, editado por su hija Victoria Cirlot. En la imagen, Grete Trakl, hermana del poeta austríaco.]

sábado, 17 de marzo de 2018

Dios está haciéndose

God is in the making, Dios está haciéndose, dice una frase de Bernard Shaw a la que Borges alude con frecuencia. Y Jung opina que está haciéndose en nosotros, nosotros estamos ayudando a construir a Dios. Para Jung, Dios es un proceso en evolución, y uno de los pasos importantes en esa evolución se dio precisamente a causa del episodio de Job. Dios dudó de la fidelidad de Job y lo puso a prueba. Intentó pervertirlo haciéndole pasar injustamente los más horrendos sufrimientos físicos y morales. No lo hizo él directamente, sino que permitió que lo hiciese Satanás; pero Satanás representa el lado oscuro de Dios, o sea que la cosa es la misma; y en todo caso, su omnipotencia podía perfectamente haberlo impedido si quisiese. Lo que ocurrió fue que el intento de perversión terminó en fracaso y ese fracaso transformó a Dios. Hasta ese momento, Dios (es decir, Jehová, el dios del Antiguo Testamento) acostumbraba a obrar de forma alocada e irreflexiva, sin que su omnipotencia tuviese en cuenta a su omnisciencia. En lo sucesivo las cosas ya no podrían seguir siendo de ese modo. La injusticia cometida con Job había sido demasiado grande; el Creador había sido ampliamente superado por la criatura en el plano moral; no podía no haber consecuencias. Dios se percató de que todo el problema había estado en que él carecía de una capacidad que el hombre poseía: la consciencia de los opuestos. Para intentar no volver a incurrir en injusticias análogas, determinó adquirir esa capacidad. ¿Cómo? Encarnándose en un hombre: Jesús. Pero esa encarnación fue incompleta. Solamente se encarnó la parte luminosa, bondadosa y amorosa de Dios, dejando fuera lo tenebroso, representado por Satanás. Hay un pasaje del Evangelio de Lucas en el que se dice que Jesús vio como Satanás caía del cielo como un rayo, y eso representa para Jung el momento en que Dios se desprende de su lado oscuro. Hasta ahí, Satanás, que según el Libro de Job era hijo de Dios, había formado parte de la corte celestial; ahora Dios lo aleja de sí, desterrándolo del cielo. Pero esa situación es peligrosa. Porque si Dios se identifica con la luz, las tinieblas pueden sorprendernos en cualquier momento y las profecías del Apocalipsis hacerse realidad. La encarnación inicial de Dios en Jesús necesita, pues, ser proseguida. ¿En quién? En todos y cada uno de los seres humanos. Particularmente en aquellos que no renuncian a buscar el sentido del mundo ni se esconden de la vida y sus conflictos. En esos será donde la parte tenebrosa de Dios encuentre el lugar más apropiado para hacerse consciente. Cuanto más consciente se haga, menos posibilidades habrá de que un holocausto nuclear, químico o ecológico nos borre de la faz de la tierra. Etc. © Antón Rodicio 2018. 

martes, 6 de marzo de 2018

En el principio fue la niebla

En el principio fue la niebla.
En el preludio del camino por la tierra de los muertos
está la limitación en el mirar hacia fuera.
Se opaca la luz, se tornan imprecisos
los nítidos y brillantes horizontes.
Se pierde la orientación. Desaparece
el interés por aquello que constituía el motor de la vida.
Se esfuma la energía que impulsaba
a la conquista de cumbres cada vez más elevadas.
El sinsentido acecha.
Todo se estanca. Nada fluye.
Y sólo queda la alternativa de aceptar
el cambio sobrevenido y orientar
la mirada hacia adentro.
© Antón Rodicio 2018. 

viernes, 2 de marzo de 2018

El tiempo se escurre, la vida pasa

El tiempo se escurre, la vida pasa,
la muerte cabalga inexorable hacia el presente
desde el incierto reino de la niebla o de la nada.
Mas no es lo que me acongoja
el tiempo que de la muerte me separe,
sino el que acaso no acierte a llenar
de todo lo que a este mundo
de mí he venido a dejar.
© Antón Rodicio 2018.