domingo, 4 de enero de 2026

De la deuda generada por el mal

En otros tiempos, cuando la religión tenía algún sentido a escala civilizatoria, el miedo a lo que uno pudiera encontrarse en el más allá —que incluso a Hamlet atemorizaba— podía actuar, hasta cierto punto, como freno frente a la falta de responsabilidad individual.

Actualmente, la religión —a ese nivel y a muchos otros— ya nada representa, y el único motivo real de responsabilidad es evitar meterse en líos que puedan llevarnos ante los tribunales de justicia humanos.

Para las personas de a pie, medianamente normales, esto suele funcionar. Pero para quienes poseen suficiente poder como para sortear esos tribunales, no hay freno posible.

Un dictador, un autócrata o un gobernante lo bastante autoritario y capaz de controlar la justicia que podría juzgarlo puede, en su ámbito, hacer prácticamente lo que le venga en gana. No es necesario recurrir a ejemplos con nombres propios.

Ahora bien, ¿qué ocurriría si —al margen de la religión, del pecado y de la niñería del premio a los buenos y el castigo a los malos— hubiese en el más allá una responsabilidad, una evaluación o alguna consecuencia por los abusos, las tropelías, las crueldades y las atrocidades cometidas a lo largo de la vida, hayan sido o no juzgadas por la justicia humana?

No me refiero a ningún tribunal, juicio o castigo.

Imaginemos, por ejemplo, que el mal cometido durante la vida tiene tal efecto sobre nuestra parte inmaterial que sobrevive a la muerte —la daña de tal manera—, que no hay otra forma de recuperarla, de sanarla, de restaurarla que volviendo aquí todas las veces que sean necesarias hasta pasar por una cantidad total de sufrimiento equivalente al causado a todos los afectados.

¿Y si esto fuese realmente así? © Antón Rodicio 2026

viernes, 10 de octubre de 2025

El alma y el mundo

El alma es la llama de una vela que cuando toca el mundo lo incendia de significado. © Antón Rodicio 2025
 


martes, 16 de septiembre de 2025

De la incapacidad para manejar el poder tecnológico

Este es el gran problema de la humanidad actual: que no está interiormente a la altura del enorme poder que la ciencia y la tecnología han puesto y ponen cada vez más en sus manos.

Manejamos las actuales armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares, con el mismo rudimentario autocontrol de las emociones de cuando sólo sabíamos matarnos con flechas y arcabuces.

Necesitamos con urgencia saber más de nosotros mismos y de nuestro papel en el cosmos. El inmenso poder material que tenemos y el sinsentido que padecemos forman un cóctel destructivo y mortal. © Antón Rodicio 2025

lunes, 14 de julio de 2025

La nebulosa imagen


Ante cada uno se cierne, procedente de la otra ribera del río del Olvido, la apremiante y nebulosa imagen de lo que debe llegar a ser, vedándole, mientras no lo sea, cualquier atisbo de paz interior.  © Antón Rodicio 2025

[Playa de O Picón, Loiba, Ortigueira, costa norte de Galicia]

sábado, 12 de julio de 2025

La inconmensurabilidad del sufrimiento

 

¡Cuántos huesos humanos están descobijados
en el fondo de los océanos del mundo!
¿Habrá en este planeta algún rincón
que no haya conocido el sufrimiento?
¿Algún enclave que no esté
necesitado de consuelo? © Antón Rodicio 2025

jueves, 10 de julio de 2025

Cosmos, vibración, geometría

¿Sería consciente Pitágoras de que no hablaba en metáfora cuando afirmaba que el universo es número?

Quizá ni siquiera él alcanzó a vislumbrar la inmensidad de lo que estaba diciendo: que esas palabras no eran solo una figura poética, sino una declaración literal y ontológica sobre la sustancia misma de lo real.
El número, la proporción, la geometría: no son símbolos externos que describen el cosmos desde fuera, sino la trama latente que lo estructura desde dentro.
Pero para comprenderlo de verdad, hay que ir un paso más allá, evitando confundir esta visión con un formalismo frío y abstracto.
La geometría no es un esquema muerto trazado en un pizarrón divino: es un patrón viviente que se activa cuando la vibración primordial lo anima y lo hace materia.
Fórmula y melodía son dos manifestaciones de la misma realidad: la primera como mapa potencial, la segunda como impulso que lo recorre y le da existencia dinámica. © Antón Rodicio 2025

lunes, 12 de mayo de 2025

Espiritualidad

Quien dice «yo» no es la materia
quien siente compasión no es la genética,
quien sufre remordimiento no es un agregado
de átomos y moléculas.
© Antón Rodicio 2025