sábado, 11 de junio de 2022

¿Por qué y para qué estoy aquí?

En lo que atañe a las grandes preguntas de la vida,
de nada a los mortales le sirven hoy los mitos:
su robusto intelecto ya no puede conformarse
con fábulas, leyendas, dogmas o doctrinas.

La religión ya no logra consolarlos con sus cáscaras vacías,
la ciencia no admite entre sus fines perseguir
tan grandes objetivos,
el arte está ocupada intentando gestionar el sinsentido,
la filosofía hace tiempo que chocó contra sus límites.

¿Qué somos? ¿Qué sentido
tiene el nacer y el morir?
¿Por qué y para qué estoy aquí?
¿Se conserva mi memoria tras la muerte,
se conserva mi consciencia,
sigo siendo yo?

Por vez primera en la historia del mundo se hace imperativo
conocer la verdad.
Ya no es suficiente con un mito; indispensable
resulta lo real.

En ausencia de respuestas comprobables
ya no es posible ningún significado, y sólo quedan
las diversas formas de evasión, de escape, de adicción.

El cerebro aturdido, la mente
embotada y el alma encarcelada
en la materia, privada
de cualquier tipo de expresión.

Evidencia contrastable necesitan los humanos de cuál es
el sentido de su vida.
© Antón Rodicio 2022

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