jueves, 31 de diciembre de 2020

El divorcio de la rémora

Sobrevolando Londres en este día de divorcio. El Támesis, el London Eye, el Big Ben, el parque San James, el palacio de Buckingham... Todo queda ahí abajo, al otro lado ya de la frontera.

La Unión Europea pierde hoy definitivamente a su rémora. Una pérdida que favorecerá, sin duda, la integración y el avance hacia la unión política, que aún puede tardar, pero a la que con seguridad se llegará. Este año, de hecho, se ha dado un paso importante en esa dirección: la emisión de deuda conjunta para salir de la crisis de la pandemia: una hipoteca compartida, que suele unir a las parejas más que un acta matrimonial.

En cuanto a la rémora, ahora tendrá la oportunidad de hacerse al fin consciente de que ha perdido el Imperio. España, que no tenía un pariente tan poderoso al otro lado del Atlántico, lo hizo mucho más rápido, pero a los súbditos de Su Graciosa Majestad no les va a resultar menos traumático.

Más adelante, cuando hayan conseguido poner del todo los pies en la tierra, volverán a la Unión, seguramente precedidos en un cierto número de años por un fragmento de los tres que ahora están unidos. En todo caso, las condiciones ya serán muy distintas a las de la etapa que ahora finaliza. © Antón Rodicio 2020

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